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Escultura La Mujer del Almanzora

Escultura La Mujer del Almanzora

La Mujer del Almanzora,

un desafío técnico para un proyecto brillante

 

Se trata del mayor proyecto de escultura monumental urbana del célebre pintor y escultor Antonio López.

A medio camino entre las provincias de Granada y Murcia, a los pies de la Sierra de los Filabres y en el corazón de la Comarca del Mármol almeriense, ha dejado su huella, para siempre, el realismo español. La grandiosa cabeza de mujer del pintor y escultor, Antonio López, nace de la tierra, mira al sol y preside, desde el pasado septiembre, la Ciudad de la Cultura en la localidad andaluza de Olula del Río. Con sus ocho metros de altura y sus 230 toneladas de peso, la Mujer del Almanzora, realizada en mármol Blanco Macael es, hasta ahora, la escultura en mármol más grande de España. Símbolo de fertilidad para el artista, la obra, pensada expresamente para la provincia de Almería, es también alegoría de una región, que basa su existencia en la piedra natural.

De esta soberbia manifestación artística que evoca al arte griego, destaca su alma ancestral en un mundo moderno donde la tecnología y la innovación, han sido el alimento que la ha hecho crecer. Su proceso de fabricación en mármol, realizado con tecnología CNC (máquinas de control numérico), a partir del modelo escaneado del original en bronce, tuvo una duración de cinco meses, un tiempo récord para la complejidad de la obra que conllevó un importante trabajo técnico, tanto en el diseño estructural como en la instalación.La mujer del Almanzora

En total, la escultura se compone de ochenta y seis bloques de mármol Blanco Macael, extraídos en la Cantera de la multinacional Cosentino y que el propio Antonio López seleccionó, y tallados en la empresa Cuéllar Arquitectura del Mármol. Los bloques, de seis toneladas y media cada uno, penden de una estructura metálica formada por un esquema de anillos de doble capa y mallados entre sí, sobre los cuales se diseñaron los elementos capaces de sostenerlos. Esta estructura metálica está sustentada sobre el suelo de un sótano, del cual emerge un tronco de acero que sale al exterior sin tocar los bordes del hueco por el que pasa. Esta solución arquitectónica no es más que el diseño de un amortiguador sísmico.

El siguiente paso fue diseñar el sistema de anclaje de cada bloque, con la dificultad añadida de que unos irían colgados y otros, fijados lateralmente y en voladizo. Además de la superficie exterior tallada, los bloques se aligeraron interiormente generándoles un vacío que se adaptara, perfectamente, a la estructura metálica. Cada pieza era, individualmente, una escultura en sí misma por lo que, en algunos casos, la máquina tuvo que trabajar durante cuatro días ininterrumpidamente.

La última parte del proceso de la obra fue el montaje de todos los módulos de la estructura metálica para después, colocar los bloques de mármol en su lugar correcto y siguiendo un orden preestablecido, evitando, así, que en la estructura se produjeran deformaciones imprevistas y no calculadas.

La Mujer del Almanzora se sitúa frente al Museo Ibáñez en Olula del Río, que está gestionado por la Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino. Es visitable por dentro y alberga una sala de exposiciones subterránea, ubicada sobre los cimientos del monumento, en la se puede visualizar una presentación sobre su proceso de producción.

Convertida ya en un símbolo del Alto Almanzora, la creación que forma parte de una trilogía del artista de Tomelloso, es también una muestra de la capacidad productiva de la industria de la Marca Macael y el resultado de la colaboración altruista de profesionales y empresas que, como Cosentino, Cuéllar, el arquitecto Ángel Ibáñez, el ingeniero Mitxel Zubillaga y el propio escultor, la han hecho posible.

 

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